No hay un solo TDAH: el estudio que está cambiando cómo entenderlo (y por qué nada de lo que haces te funciona):
15/04/2026
Durante años, el TDAH se ha explicado de una forma muy simple: falta de atención, impulsividad e hiperactividad. Pero si tienes TDAH, probablemente ya sabes que esto se queda corto.
Porque hay personas que no pueden concentrarse, otras que viven desbordadas emocionalmente y otras que, simplemente, no consiguen empezar.
Todas con el mismo diagnóstico. Entonces, ¿cómo puede ser que algo tan diferente se llame igual?
El problema de entender el TDAH como algo único:
Uno de los grandes errores al hablar de TDAH es tratarlo como si fuera una única experiencia.
Y esto tiene consecuencias reales:
Se aplican soluciones genéricas
Muchas personas sienten que “nada les funciona”
Aparece la frustración y la culpa
Porque cuando una estrategia no funciona, no solemos pensar que la estrategia es incorrecta. Pensamos que el problema somos nosotros.
Y ahí empieza el desgaste.
El estudio que lo cambia todo:
Investigaciones recientes, como las realizadas por equipos de la Universidad de Stanford, han empezado a analizar el TDAH desde otro enfoque.
En lugar de centrarse solo en los síntomas, han estudiado:
El funcionamiento cognitivo.
La respuesta en tareas de atención e impulsividad.
Y el funcionamiento del cerebro.
A través de neuroimagen y modelos de análisis de datos, encontraron algo clave: No todos los cerebros con TDAH funcionan igual. Dentro del mismo diagnóstico, existen diferentes patrones.
A estos patrones se les ha llamado biotipos. Qué significa realmente esto?
Esto no quiere decir que existan nuevos “tipos oficiales” de TDAH, significa algo más importante:
El TDAH no es un problema único, sino un conjunto de formas distintas de desregulación. Dos personas pueden tener TDAH y, sin embargo, el origen de sus dificultades no ser el mismo, y esto cambia completamente cómo se debería abordar.
Los tres grandes patrones identificados:
Aunque la investigación sigue avanzando, estos estudios han identificado tres grandes formas de manifestación.
a. TDAH con desregulación emocional dominante:
En este perfil, el problema no es solo la atención. Es la intensidad emocional.
Son personas que:
Sienten todo muy fuerte
Se frustran con facilidad
Reaccionan antes de poder parar
Y luego cargan con culpa o vergüenza
No es una cuestión de carácter. Es dificultad para regular el sistema emocional.
Muchas veces se dicen cosas como: “Sé que estoy exagerando, pero no puedo evitarlo”
Este perfil suele ser el más incomprendido, porque no encaja con la imagen clásica del TDAH.
b. TDAH con impulsividad predominante:
Aquí el problema principal no es la distracción, sino el control de la respuesta.
Estas personas:
Actúan antes de pensar
Toman decisiones rápidas
Interrumpen
Se meten en más cosas de las que pueden sostener
En adultos, esto no siempre se ve como hiperactividad física.
Se manifiesta como:
Mente acelerada
Dificultad para parar
Sensación constante de urgencia
No es falta de control consciente. Es un sistema de “freno” que no funciona como debería.
c. TDAH con inatención dominante:
Este es el perfil más silencioso. No hay impulsividad evidente ni explosión emocional. Pero hay una dificultad constante: Mantener la atención.
Estas personas:
Se pierden en sus pensamientos
Empiezan cosas y no las terminan
Se desconectan con facilidad
Tienen problemas para seguir una tarea
Muchas veces han sido etiquetadas como despistadas, poco constantes o desorganizadas, cuando en realidad existe una dificultad real para sostener el foco.
Por qué esto explica que nada te funcione:
Aquí está la clave.
Si el problema es distinto, la solución también debería serlo. Sin embargo, la mayoría de las personas recibe los mismos consejos:
Organízate mejor
Ten disciplina
Usa una agenda
Y esto puede funcionar en algunos casos, pero no en todos.
Por ejemplo:
Una persona con desregulación emocional necesita trabajar sus emociones, no solo organizarse.
Una persona bloqueada necesita activación, no más planificación.
Una persona impulsiva necesita aprender a frenar, no hacer más.
Cuando aplicas la herramienta incorrecta, no funciona, no porque no puedas, sino porque no es la adecuada para ti.
El impacto real: de la culpa a la comprensión
Cuando entiendes esto, algo cambia, dejas de pensar que eres un desastre y empiezas a cuestionar el enfoque. No es lo mismo intentar cambiar sintiéndote incapaz que hacerlo entendiendo qué necesitas realmente.
Ese cambio de perspectiva es el inicio de un cambio real.
Qué tiene que ver esto con el coaching TDAH?:
El coaching TDAH no debería centrarse únicamente en la organización o la planificación. Debería centrarse en entender cómo se manifiesta el TDAH en cada persona, porque no se trata de aplicar un método estándar, sino de encontrar el enfoque adecuado para cada caso. Ahí es donde el acompañamiento cobra sentido. Por tanto, el TDAH no es una única experiencia y cuanto antes dejemos de tratarlo como tal, antes podremos empezar a abordarlo de forma efectiva.
Si sientes que nada te ha funcionado hasta ahora, quizá no es falta de esfuerzo… Quizá es falta de comprensión.
Y entender cómo funciona tu mente puede ser el primer paso para empezar a cambiar de verdad.
“Si quieres entender cómo se manifiesta tu TDAH en tu caso concreto, puedes escribirme o reservar una sesión.”
Gaby Rodríguez. Life coach Tdah.
