Empiezo muchas cosas y no termino ninguna: no es falta de disciplina…

21/01/26

Empiezo proyectos con ilusión, ideas nuevas, rutinas, cambios, cuadernos, listas, planes. Y luego… se quedan a medias. (Te suena?)

Durante mucho tiempo pensé que eso decía algo malo de mí. Que me faltaba constancia., que era vaga, que me emocionaba demasiado y luego fallaba…

Si te pasa algo parecido, quiero que leas esto con calma. Porque no es un fallo personal.

Porque no es lo que te han dicho. Es, en gran parte, cómo funciona tu cerebro.

La creencia que más daño hace:

Cuando empiezas cosas y no las terminas, suele aparecer esta voz:

  • “No aguanto nada”

  • “Siempre hago lo mismo”

  • “Empiezo fuerte y luego abandono”

  • “Si tuviera más disciplina…”

Y desde ahí, la culpa. Pero esa explicación es demasiado simple. Y, sobre todo, injusta. Y, además, te pone toda la responsabilidad encima, cuando hay factores neurológicos y emocionales que no estás teniendo en cuenta.

Lo que pasa en tu cerebro cuando empiezas algo nuevo:

Aquí viene la parte importante.

Cuando empiezas una tarea, un proyecto o una idea nueva, tu cerebro libera dopamina.
La dopamina no es “la hormona de la felicidad”, como muchas veces se dice, sino la del interés, la motivación y la anticipación.

Es la sustancia que le dice a tu cerebro:

“Esto merece la pena. Vamos allá.”

Por eso al inicio:

  • tienes energía,

  • tienes ideas,

  • te ilusionas,

  • ves posibilidades.

El comienzo engancha

El problema no es empezar: es sostener cuando la dopamina baja:

La dopamina no se mantiene estable.
Baja cuando:

  • la tarea se vuelve repetitiva,

  • deja de haber novedad,

  • aparecen dificultades,

  • el resultado no es inmediato..

Y aquí pasa algo clave: El cerebro que se mueve por dopamina no se activa con el mantenimiento, sino con el inicio.

Así que cuando esa chispa inicial se apaga, no es que te falte voluntad, es que tu cerebro deja de recibir la señal de “esto compensa”.

Si además:

  • tienes la mente muy activa,

  • eres sensible al estímulo,

  • te exiges mucho,

  • o tienes rasgos TDAH..

la caída de motivación se vive como un desinflarse total.

Nadie te enseñó a transitar esa bajada:

Este es el punto que casi nunca se explica.

A nadie nos enseñan qué hacer cuando la motivación baja.
Solo nos enseñan a:

  • empezar con ganas,

  • esforzarnos,

  • “seguir pase lo que pase”

Pero no a:

  • ajustar expectativas,

  • cambiar el ritmo,

  • pedir apoyo,

  • dividir sin culpabilizarnos,

  • cerrar ciclos sin sentir que hemos fallado.

Entonces, cuando la energía cae, interpretas:

“Algo va mal en mí”.

Y ahí aparece la vergüenza. Y con la vergüenza, el abandono.

Lo que está pasando de verdad (y nadie te explicó):

No empiezas cosas porque seas inconstante, las empiezas porque tu mente es rápida, curiosa y sensible a la novedad. El inicio activa ilusión, energía, dopamina, el problema no es empezar. El problema llega cuando:

  • la novedad se apaga,

  • el esfuerzo se mantiene,

  • el ruido mental no baja,

  • y sigues exigiéndote igual que el primer día..

Ahí no falta voluntad. Falta sostén.

No empiezas demasiado. Te quedas sola sosteniendo:

Esto es importante. No es que empieces muchas cosas, es que te quedas sola cuando deja de ser fácil, sin estructura, sin permiso para ajustar, sin alguien que te ayude a decidir si seguir, cambiar o cerrar. Y entonces tu cerebro hace lo que puede: soltar para sobrevivir.

Y ahora hagamos una aclaración: Terminar no siempre es acabar:

Aquí va un reencuadre que cambia mucho:

  • Terminar no siempre es completar.

  • A veces es decidir conscientemente parar..

  • A veces es cerrar una etapa..

  • A veces es transformar lo que empezaste en algo más pequeño..

Eso también es terminar. Pero si mides todo con la vara de “acabado perfecto”, nada llega a ese estándar.

Qué puedes empezar a hacer distinto:

Sin grandes sistemas ni exigencias nuevas, solo esto:

  • Pregúntate: ¿esto me sigue sirviendo ahora?.

  • Date permiso para cerrar cosas sin castigarte.

  • Reduce el tamaño de lo que esperas de ti.

  • Aprende a acompañarte cuando la energía baja.

No necesitas más disciplina. Necesitas menos juicio y más estructura amable.

Si empiezas cosas y no las terminas, no hay nada roto en ti. No eres vaga. No eres incoherente. No te falta fuerza de voluntad. Estás cansada de exigirte funcionar sin apoyo.

Qué necesitas de verdad (y no es más disciplina):

No necesitas exigirte más.
Necesitas otra forma de sostenerte cuando la dopamina baja.

Por ejemplo:

  • sistemas más amables,

  • objetivos más pequeños,

  • espacios donde descargar la mente,

  • alguien que te ayude a decidir si seguir, pausar o cerrar,

  • permiso para no hacerlo todo igual que los demás..

No es pereza.
No es incoherencia.
Es falta de estructura adaptada a cómo funcionas.

Y eso tiene solución. Muchas personas viven esto en silencio.

Si empiezas cosas y no las terminas, no hay nada roto en ti.
Tu cerebro responde a la novedad, no al castigo. Y cuando entiendes esto, deja de ser una lucha personal y pasa a ser algo que se puede acompañar y trabajar.

Si este texto te ha removido, no lo ignores.
A veces entender lo que te pasa ya baja mucho el ruido mental.

Si sientes que tu cabeza va a mil y te cuesta sostener lo que empiezas, puedes escribirme.
Acompaño a personas con la mente saturada a ganar claridad y estructura sin presión, empezando justo donde están.

No tienes que poder con todo sola. Y nombrarlo ya es un primer cierre.!!

Gaby Rodríguez. Life coach Tdah.

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